ESTRATEGIA CONTRA EL CONTAGIO DEL COVID-19 EN EL AMBITO LABORAL por Pedro A. Prado

A medida que crece en los grandes conglomerados urbanos el número de contagios, aumentan también las preocupaciones para tratar de evitar casos de afectados por coronavirus en lugares de concentración de personas como es el ámbito de las empresas. Que pueden traer desastrosas consecuencias humanas y económicas.

 


Se han conocido en estos días experiencias contrapuestas que muestran la efectividad de una correcta reorganización del trabajo como estrategia para enfrentar al coronavirus en algunos casos, que ayudó a impedir contagios múltiples y evitó cerrar establecimientos por cuarentena total. Y otros en los que los aislamientos y el cierre fue inevitable producto de una hoy inadecuada rotación y contactos múltiples entre trabajadores, como el caso de una cadena alimenticia que no es del rubro, y que por un contagio en un local se vio obligada a cerrar tres locales distintos por varios días.
Estos ejemplos contrapuestos nos mueven a llamar la atención sobre este tema.
Ya se ha publicado el 16 de abril último en el Facebook de APACA un artículo con el detalle de las obligaciones y recomendaciones para prevenir la ocurrencia de contagios en los establecimientos industriales y comerciales, y en el ámbito familiar y mientras los trabajadores se trasladan.
Pero hoy queremos referirnos puntualmente a lo que los ejemplos mencionados al comienzo muestran como clave importante para que, en caso de aparición de un trabajador afectado por el coronavirus, el riesgo de propagación del contagio a compañeros, dueños y demás personas que están presentes en el establecimiento sea nulo, o en el peor de los casos el mínimo posible. Y lo propio la afectación de la actividad.
Y la clave tiene que ver con la ORGANIZACIÓN DEL TRABAJO de quienes prestan servicios en el establecimiento, de modo tal de EVITAR en cuanto sea posible que medie entre los distintos trabajadores lo que la normativa de salud define como CONTACTO ESTRECHO.
Porque si no se concreta este contacto estrecho (y el trabajador cuenta con los elementos de protección adecuados y se cumplen las condiciones de higiene necesarias), se presume que no hay riesgo de contagio, y el trabajador aun cuando preste servicios en el mismo establecimiento donde hubo un contagiado, podría continuar trabajando sin necesidad de aislarse (a menos que tenga los síntomas propios del coronavirus o que existan otras circunstancias particulares que lo impidan). Aislamiento que en cambio deben obligatoriamente cumplir durante 14 días desde el último contacto quienes hayan tenido el mencionado contacto estrecho con el enfermo.
La definición actualizada hace dos días por el Ministerio de Salud considera que tuvo CONTACTO ESTRECHO «cualquier persona que haya permanecido a una distancia menor a 2 metros con un caso confirmado mientras el caso presentaba síntomas. durante al menos 15 minutos. (ej. convivientes, visitas, compañeros de trabajo.»
Es decir que si no se da esta situación se considera en principio que no hay riesgo de contagio y que salvo síntomas o circunstancias particulares y/o indicación médica no correspondería aislamiento.
Esta descripción de contacto estrecho invita a organizar el trabajo para minimizar la posibilidad de que entre los trabajadores de cada empresa haya el definido CONTACTO ESTRECHO.
Jurídicamente esta posibilidad de reorganizar está contemplada en la resolución 279/20 que establece:
ARTÍCULO 4°.- La reorganización de la jornada de trabajo a efectos de garantizar la continuidad de la producción de las actividades declaradas esenciales en condiciones adecuadas de salubridad en consonancia con los protocolos establecidos por la autoridad sanitaria, será considerado un ejercicio razonable de las facultades del empleador.
Acorde a ello si por ejemplo se lograra que un turno de trabajo no tenga contacto estrecho con el siguiente (distancia y tiempo), estamos ayudando a acotar contagios entre un turno y otro.
Y lo mismo si se logra que un sector de trabajo, por ejemplo el salón de ventas, no tenga contacto estrecho con nadie del sector de pastelería. Ni con el de panadería. O el de reparto o delivery. Ni estos entre sí.
De igual modo se podría mejorar la prevención organizando el traslado de mercadería entre sectores de modo tal de evitar en cuanto sea posible los contactos entre personal de unos y otros.
Y si esto en la práctica no resulta del todo posible, al menos podría implementarse un sistema de trabajo en el que esos contactos estén limitados a determinadas personas. Porque de otro modo si permitimos que cualquier dependiente vaya a la cuadra a buscar mercadería y se quede conversando (que no lo debe hacer por prevención mutua), se están exponiendo sin necesidad a ambos sectores, multiplicando las posibilidades de contagio.
Y lo mismo puede hacerse en otros aspectos de la organización de la labor en cada empresa.
Para lo cual si se tiene contratado un profesional que se ocupa de la higiene y seguridad en la empresa su colaboración sería sumamente útil. Sin perjuicio de que todo empresario está en condiciones de mejorar esa organización.
En suma, no descuiden organizar el trabajo pensándolo como arma para tratar de obstruir los contagios. El uso de los elementos de protección, la higiene personal y del establecimiento y el evitar los contactos estrechos son de gran ayuda.
Y en caso de que se presenten situaciones inesperadas que requieran de ayuda la sugerencia es que no dejen de contactarse con su abogado de confianza o con APACA.

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