SE INCENDIÓ LA HISTORICA PANADERIA “LA UNION”, EN TOLHUIN

Con este incendio se fue una parte importante de la historia de Tolhuin. La conocimos,  la disfrutamos. Una panadería única en el mundo por sus características. Era la panadería, el restaurant, el lugar de encuentros, la sucursal del banco. Con un grupo de amigos que viajamos al sur, la conocimos, y conocimos a Emilio Saez, su creador, y queremos reproducir la nota que publicamos en aquella ocasión en la Revista PANADEROS que describe perfectamente lo que era, lo que fue LA UNION.

Cuando toda una región depende  de una panadería, Emilio Saez, lo pudo hacer.
Publicamos entonces: La vida de Tolhuin hoy depende y en mucho de la actividad de una panadería:“La Unión”. Como es la parada obligada del turismo entre Río Grande y Usuahia, esto significa que es el negocio que mayores ingresos produce. Y alrededor de él existen otros negocios, como el que provee elementos para la caza y pesca y otros más.

Pero esto no se hizo sólo ni por obra de la casualidad. Si «La Unión» es conocida se debe en gran parte a la forma de ser y al carácter amigable de Emilio Saez, un marplatense que se afincó en la zona en la década del ´80 y que a través de los tiempos ha sabido cosechar amigos de todo el mundo. Las paredes cubiertas de cientos fotografías con famosos (especialmente Graciela Alfano..) y otros no tanto, dan prueba de ello. Por aquí han pasado Presidentes, artistas de todas las disciplinas, deportistas, mandatarios extranjeros, etc., y todos han dejado su huella, y casi con todos, Emilio ha sabido cultivar una amistad.

Conocimos a Emilio gracias a Claudio Rumachella, que es su proveedor y amigo. Ambos suelen viajar juntos especialmente a las ferias de panificación y fue Claudio precisamente quien nos propuso conocerlo, y conocer su obra.

Para dar una imagen de la importancia de «La Unión» podemos mencionar el hecho de que en Tolhuin existe un Banco, pero el cajero automático, está ubicado dentro de «La Unión».

Equipada con maquinaria moderna, lo cual le permite una alta producción de exquisita panificación y confituras, tiene una amplia cuadra con todos los elementos que aseguran una perfecta higiene, usa materias primas de primerísima calidad y tiene cinco unidades de producción, entre las que divide el personal. En «La Unión» se produce hielo, hay una completa proveeduría, se producen finos chocolates y bombones, hay un Centro de comunicaciones, restaurant, un salón para café concert y reuniones sociales, y todo esto según nos dice Emilio, cuenta con la voluntad y excelente predisposición de su personal, al cual Emilio cuida y defiende como si fueran de su propia familia.

Cómo y porqué está allí, nos cuenta: “Cuando llegue a Ushuaia el 21 de septiembre de 1984, tenía la dirección de un amigo de un amigo,  cerca de allí había una panadería chiquita llamada Maxi y le pedí si me podían guardar el equipaje mientras buscaba la dirección. De echo la encontré ahí nomás. Cuando fui a retirar las valijas me puse a conversar con el dueño que se llamaba Carlos Gómez y me hice amigo de él. Como al otro día yo ya había conseguido trabajo en la empresa de construcción «Blanco», los fines de semana me iba a trabajar a la panadería. En esa panadería fue donde aprendí a elaborar algunas cosas. Como a los cuatro meses los hermanos Obligado que vivían en Ushuaia me invitan a conocer Río Grande en un Peugeot 504 (el primero que llegó a la isla). En el camino pasamos por aquí, por Tolhuin, donde habitaban menos de 200 personas. Pero realmente para aquellos que nos gusta la naturaleza, esto era impactante, una maravilla. En ese instante sentí que este era el lugar en mi vida y en el mundo. Y me pregunté… ¿qué es lo que hace falta aquí? Una panadería, me dije”.

Y fue así como nacía ésta panadería que con el transcurrir del tiempo se afianzaría como uno de los negocios más conocidos e imprescindibles, no sólo de Tolhuin sino de la región, ya que se encontraba en el centro neurálgico del Territorio. Y Emilio con su fuerza de voluntad pero con una elevada vocación de servicio iría haciendo de “La Unión” no sólo una moderna panadería sino también un centro de servicios donde quienes habitan ésta ciudad y especialmente los turistas que visitan Tierra del Fuego, tienen un refugio seguro, un lugar donde compartir, un lugar para abastecerse, pero especialmente  un sitio donde lo más importante es encontrar una verdadera fuente de amistad.

Volviendo a los inicios, Emilio nos dice: “De echo abrir una panadería no se justificaba por el bajo número de personas que habitaban el lugar, pero bueno, ya estaba decidido. Y así empecé a amasar, casi sin nada. Solo con dos bolsas de harina prestadas. Y la ayuda de mi esposa Cora. A los 2 años de abrir llegó mi padre de España, Antonio Saez. El si era panadero. Ese fue el gran apoyo que recibí. Así estuve 4 años donde no nos quebrábamos porque no tenías con qué, y comíamos en una casilla de un amigo donde se guardaban todas las mercaderías (fideos, arroz, etc.). Esos tiempos fueron muy duros, pero divertidos. Hasta que un día nos empezó a comprar pan la Hostería Kaiken ubicada en la cabecera del Lago Fagnano. Eso nos ayudo mucho. De ahí en adelante fue un progresar continuo a cámara lenta. Y a medida que el pueblo fue creciendo y asfaltaron la ruta, «La Unión» fue consolidándose”.De ahí pasamos en muy poco tiempo a recibir un fin de semana alrededor de 5 mil personas. Eso nos tuvo locos porque era un desafío tremendo afrontar esa cantidad de demanda. Esos fueron años de gloria, fue de pasar de un triste panadero (por así decirlo) a un empresario por las determinaciones que se tomaban. Pero pudimos salir adelante”.

Emilio está orgulloso de su panadería, de su historia, de su gente. Más de 20 empleados que conforman una verdadera familia. Más de un millón de personas por año (según los tickets), transitan por la panadería. Y esto en un pequeño pueblo de Tierra del Fuego. Increíble.

Pero hay que destacar la personalidad de éste marplatense por su carácter solidario, por su forma de ser. Con todo el movimiento económico que su negocio genera, Emilio es dueño de su negocio y su vehículo es una pick-up Chevrolet del 86, muy bien cuidada por cierto. Sabe que con esto el se maneja bien y no necesita más. Esto da la pauta que está pendiente de la necesidad ajena antes que la propia. Es un ser que está siempre dispuesto a ayudar a sus amigos, a su gente, y esa forma de ser la conoce todo el mundo. Hoy por ejemplo nos dice que ayudemos a difundir las maravillas de Hostería Bahía Toritos que es la obra de Alejandro y de quien sabe que necesita ingresos del turista para seguir adelante.

Panadería “La Unión”, Emilio Saez, forma parte de nuestro paisaje patagónico, de nuestra realidad, pero también de esa Argentina que no terminamos de conocer. Nos pareció una obligación hacer conocer a éste panadero y su obra. Hacer conocer cómo la voluntad de un hombre puede más que la adversidad, como es posible que en un pueblo de 5000 habitantes, un millón de personas pasen por allí, como se puede ser solidario en serio, como casi en el fin del mundo se ponga tanto énfasis en la calidad, en la atención y en el servicio, como se puede crecer casi en el medio de la nada.

Emilio Saez, un ejemplo de voluntad, de amistad, de solidaridad.

Publicaciones Recientes

escriba su busqueda y presione enter