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CONGELANDO EL PAN

En estos tiempos es muy frecuente que las personas decidan comprar alimentos por cierta cantidad y mantenerlos. En el caso del pan es normal que las personas acudan a su panadería, compren pan para la semana y decidan congelarlo para mantener su frescura. Es bueno esto..? Debemos conocer cuales son las ventajas pero también las dificultades de consumir un pan congelado. EDUARDO VILLAR ROMO un experto, y además dirigente de la panadería española, habló con Sputnik Mundo al respecto.

Al precalentar el pan aumentan las posibilidades de que se produzca la acrilamida, una sustancia química nociva para la salud. ¿Cuántos de vosotros habéis congelado el pan sobrante o las tostadas congeladas previamente cortadas en rebanadas para consumirlo al día siguiente? En ocasiones, en lugar de esperar a que el pan se descongele por sí solo, lo metemos en el horno para acelerar el proceso. Hacer eso, para el presidente de la Confederación Española de Organizaciones de Panadería, Pastelería y afines (Ceoppan), Eduardo Villar, es un error.

«En los restaurantes, como tienen poco tiempo, calientan el pan y el tostado sobresale por encima del pan porque lo han hecho rápido», explica Villar en conversación con Sputnik Mundo. Eso es lo que se conoce como acrilamida, una sustancia química que se crea de forma natural en alimentos que contienen almidón durante procesos de cocinado a altas temperaturas. La exposición a la acrilamida puede provocar efectos nocivos en el sistema nervioso tal y como apunta la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN).

Aunque el pan congelado no es malo en sí, hay qué saber cómo se manipula y cómo se cuece. «Es un proceso químico, de lo líquido a lo gaseoso no se puede pasar en un minuto, hay que darle un tiempo», asegura Villar, «si añadimos que el 90% de los panes congelados son panes de harina blanca y refinada, peor aún».

Además, algunas voces expertas consideran que consumir pan caliente es malo para la salud pues la flora microbiota tiene que trabajar el doble. Al producirse la ingesta junto con las levaduras, porque el pan no ha terminado de cocer, al final el estómago amplía su trabajo. He aquí otro motivo para no calentar el pan.

Ahora bien, ¿qué pasa con las pizzas, paninis o incluso el pan chino? ¿No deberíamos comerlo? El presidente de la asociación invita a la gente a probar el experimento ellos mismos en sus casas: «Hagan un paninni y dejénlo enfriar. Pruébenlo, y dentro de tres horas háganlo con uno caliente. Notarán ustedes mismos la diferencia. A nivel gustativo, la diferencia será bestial, y en el terreno saludable, la ingesta será más difícil con un producto caliente.

Asimismo, el empresario destaca la necesidad de mentalizar a la sociedad sobre la alimentación saludable. «La gente se tiene que mentalizar que las comidas saludables cuestan dinero porque al final es nuestro futuro. Dejemos de invertir tanto en internet y móviles y más en alimentos saludables. Si sale algo más caro, es porque hay que elaborarlos todos los días», concluye.

Una nota de: SPUTNIK Mundo

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