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BARCELONA, LA IMPORTANCIA DE LA FORMACION

En la última edición del año de la revista que publica el Gremi de Flequers de la Província de Barcelona, su Presidenta, Mònica Gregori, hizo llegar un mensaje a sus colegas panaderos, y consideremos oportuno publicar su contenido. Dice Mónica “Ante los grandes retos que afrontamos como sector -la falta de profesionales, el relevo generacional y la adaptación tecnológica- la formación es nuestra gran aliada. Por eso, desde el Gremio nos hemos comprometido a convertir nuestro colegio en un hub de excelencia profesional, donde formar a las nuevas generaciones y ayudar a crecer a los profesionales actuales. La Escuela de Panificación Barcelona Sabadell es hoy un referente, gracias al equipo que hay detrás y a una propuesta formativa que combina tradición, pasión y excelencia. En la revista se encuentran dos entrevistas que se centran en este tema. Y me gustaría conservar una frase de una de estas entrevistas concedidas a José Roldán, Mundial Panadero 2025: «La formación da libertad. No veo otra manera de ser un buen panadero y disfrutar del trabajo». No podría estar más de acuerdo.

Necesitamos productos locales que sean nutritivos, sensoriales y estéticamente impactantes. Pequeñas obras de arte que conectan con un consumidor exigente y orgulloso de su territorio y que le aportan una experiencia de consumo única. Y para llegar hasta aquí se necesita talento, conocimiento y técnica. Sin formación no hay futuro. En un mundo lleno de incertidumbres (crisis, inflación, apagones, nuevos modelos digitales e incluso la irrupción de la robótica y la IA), sólo si estamos unidos podremos avanzar con determinación y tener voz propia. Este músculo colectivo se construye con la participación e implicación en Congresos y eventos, como la Festa del Pa. Compartir inquietudes y caminar juntos es la mejor estrategia para defender nuestro oficio. Un ejemplo reciente de esta fortaleza ha sido el retraso en la implementación obligatoria de Verifactu, una victoria lograda gracias a la presión conjunta de los sindicatos, los empresarios y el sector alimentario artesanal. Hemos conseguido que el Gobierno escuche y plantee una implantación paulatina y progresiva de esta norma. Seguiremos luchando para que este cambio se produzca con incentivos y ayudas, no con sanciones. Porque somos pequeños y medianos empresarios que queremos adaptarnos a los cambios, pero con apoyo técnico, formativo y ayudas económicas directas. Finalmente, permítanme terminar con un mensaje sentido: somos esenciales. Nuestro producto aporta significado a muchas mesas familiares, especialmente durante estas fiestas, y saca una sonrisa a todo aquel que lo huele. Somos tradición, somos cultura y somos gastronomía.

Sigamos, juntos, construyendo el futuro de nuestro pan de cada día.