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EL ALFAJOR Y SU CAMPEONATO MUNDIAL

El alfajor es un dulce originario del sur de España y que se popularizó en América Latina durante la época colonial, con el nombre que proviene del árabe «al-hasú» que significa «el relleno». Su forma más conocida es la de dos galletas o tapas que se unen con un relleno cremoso, siendo el dulce de leche el más común en Argentina. Es un postre emblemático en Argentina, con variantes regionales que incluyen tapas de maicena, hojaldradas o de fruta, y diferentes coberturas como chocolate o azúcar glas. Más allá de Argentina, Uruguay es el segundo país productor y consumidor de alfajores en el mundo. Al igual que en Argentina, los alfajores en Uruguay tienen una fuerte presencia en la vida cotidiana, con marcas reconocidas y variedades que van desde los clásicos de maicena hasta versiones más innovadoras con diferentes coberturas y rellenos. La industria del alfajor ha crecido hasta convertirse en un sector de gran impacto económico, con una estructura productiva que abarca desde pequeños emprendimientos artesanales hasta grandes fábricas de alcance internacional. Su desarrollo ha impulsado la aparición de un ecosistema de proveedores especializados en maquinaria y tecnología, con empresas argentinas dedicadas exclusivamente a la fabricación e instalación de líneas semiautomáticas de producción de alfajores.

Estas incluyen máquinas dosificadoras, bañadoras de chocolate y túneles de enfriamiento, diseñadas para optimizar cada etapa del proceso productivo. El impacto emocional y cultural del alfajor también es significativo. A lo largo de los años, se ha convertido en una tradición regalar alfajores como muestra de cariño entre familiares y amigos. Es un dulce que acompaña momentos de celebración, reuniones familiares e incluso representa un vínculo para muchos emigrantes con su tierra natal.
CAMPEONATO MUNDIAL DEL ALFAJOR

El Campeonato Mundial del Alfajor ha sido clave en la expansión y consolidación de este dulce a nivel global. Este evento ha destacado no solo la importancia del alfajor como símbolo cultural, sino también su capacidad de impulsar la innovación dentro de la industria. A través del campeonato, productores de diversas regiones han tenido la oportunidad de mostrar sus versiones de alfajores al mundo, generando un intercambio de sabores y tradiciones que fortalecen la identidad gastronómica de Latinoamérica. El campeonato ha creado una plataforma donde pequeños emprendedores y grandes marcas pueden presentar sus creaciones, incentivando la creatividad y el desarrollo de nuevas combinaciones de ingredientes. A medida que el evento se ha expandido, países como Chile, Perú, Colombia, Ecuador y México han comenzado a desarrollar sus propias versiones del alfajor, utilizando ingredientes locales y sus técnicas culinarias. Esta expansión ha abierto puertas a nuevos mercados internacionales, potenciando exportaciones y generando oportunidades de negocio para pequeños productores. Además de ser un espacio para la innovación, el Campeonato Mundial del Alfajor ha reforzado el papel del alfajor como embajador de las tradiciones y sabores latinoamericanos. Con cada edición, el evento promueve el orgullo cultural y permite que este dulce icónico siga creciendo y conectando a personas de todo el mundo.

EL MEJOR ALFAJOR DEL MUNDO 2025

En la Argentina se realizó el Campeonato Mundial del Alfajor y el alfajor ganador es el de nuez, dulce de leche y chocolate blanco, que también se llevó el oro en la categoría “dulce de leche” y es ALMENDRA GUILLIER, dueña de la marca Los Retamos, que vive en la localidad de El Hoyo, Chubut, en el sur de Argentina quien además revela los secretos para que salga perfecto transmitiendo una mezcla de emoción, nervios y una inmensa alegría al contar cómo su alfajor de nuez con dulce de leche y baño de chocolate blanco se consagró como el mejor del mundo, rompiendo una hegemonía histórica. Sobre la receta, Almendra explicó que al crearlo buscó que el ingrediente distintivo sea la harina de nuez, que no es finamente molida, sino que se presenta en trozos pequeños, dejando un crocante especial ante cada mordida. “Tiene cierta crocantez porque vas encontrando pedacitos enteros de nuez, y eso le da un plus, un sabor tostado que enamora”, explicó. La clave, según ella, está en usar ingredientes de alta calidad, como un buen chocolate de cobertura en lugar de un baño de repostería, que le da un sabor mucho más puro. Y un detalle que no negocia: “A mí personalmente me gustan los alfajores con mucho dulce de leche. Yo lo hice para mí y le puse mucho dulce de leche, y lo sigo sosteniendo”. Y el éxito en el certamen llegó de manera sorpresiva.