Pompeya es uno de los tantos tesoros que Italia heredó del imperio romano pero también de otras culturas como la del pueblo osca, la griega y la etrusca. Sus orígenes no se conocen con precisión. Pero al parecer fue fundada por el pueblo Osca que ocupó la región cercana a Nápoles luego de la colonización griega del sur de Italia en los siglos VIII y VII a.C. Pero también se piensa que después fueron los etruscos los que se apoderaron de la zona. Pompeya pasó a ser romana en el siglo III a.C. En 2023 expertos y arqueólogos realizaron nuevas excavaciones, que ofrecen sorpresas cada día. Allí encontraron una “panadería -prisión” que conserva un horno y un molino de piedra para cereales, y junto a ella, habitaciones decoradas con frescos. Como Patrimonio Mundial de la Unesco (Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), Pompeya es uno de los lugares más frecuentado por turistas en Italia luego del Coliseo. A los ojos de cualquier común ser humano, resulta casi increíble que haya sobrevivido después de más de 19 siglos. Pero ahí está y cada día nos cuenta nuevas historias.
LA PANADERÍA PRISIÓN
En la panadería-prisión esclavos y burros eran los encargados de moler el trigo moviendo juntos un molino de piedra cuyos restos han sido encontrados allí. Los esclavos estaban encerrados en un ambiente con pequeñas ventanas que daban al exterior y a turnos debían girar y girar el molino junto a un burro, para obtener la harina necesaria para el pan. “Se trata de un espacio en el cual tenemos que imaginar la presencia de personas de estado servil respecto a las cuales el propietario sentía la necesidad de limitar su libertad de movimiento. Es el lado más tremendo de la esclavitud antigua donde no había relaciones de confianza y se reducía a una brutal violencia, impresión que está confirmada por el cierre con rejas de hierro que tenían las pocas ventanas del lugar”, comentó el Director de las excavaciones de Pompeya, Gabriel Zuchtriegel. Los frescos recientemente descubiertos junto a la panadería-prisión, hablan no sólo de dioses y tradiciones de los pompeyanos, como el resto de los frescos encontrados en otras casas de esa ciudad, sino curiosamente uno de ellos muestra un plato de comida en la que muchos italianos han querido reconocer una pizza. No se trata de una pizza, explicaron los arqueólogos del lugar, sino de un tipo de pan redondo al que se le solían agregar otros alimentos encima. Pero mirando el fresco detalladamente, el pan casi parece una pizza napolitana, tradicionalmente con los bordes más inflados, y encima parece que tuviera un huevo duro y alguna verdura. Aunque una de ellas parece tomate, no es posible que lo fuera porque el tomate es una verdura de origen latinoamericano y llegó a Europa después del descubrimiento de América en 1492.
PAN DE LA ANTIGUA ROMA EN POMPEYA
Recrean pan de la antigua Roma en Pompeya 2.000 años después y su sabor sorprende. Lo que empezó como un estudio arqueológico ha terminado convirtiéndose en una experiencia real para los visitantes, que ahora pueden ver, oler e incluso probar cómo era el pan que se consumía en la antigua Roma hace casi dos mil años. Casi dos mil años después de que Pompeya quedara arrasada por la erupción del Vesubio, el pan de la antigua Roma vuelve a cobrar vida en la ciudad sepultada en el año 79 d. C. Este regreso simbólico se ha visto en la primera feria agrícola organizada dentro del recinto arqueológico, donde la investigadora Farrell Monaco ha presentado cientos de hogazas reconstruidas a partir de panes carbonizados hallados en el yacimiento.
EL PAN, CLAVE EN LA VIDA COTIDIANA DE POMPEYA
El evento se ha celebrado en uno de los enclaves romanos más visitados del mundo, con unos 20.000 visitantes diarios. Allí, entre ruinas y turistas, Monaco ha mostrado su versión del panis quadratus, uno de los panes más característicos de Pompeya. Algunos visitantes incluso reconocieron su trabajo y contaron que habían intentado recrear sus recetas en sus países. La iniciativa llega en plena presión turística sobre el parque arqueológico. Aunque en 2024 se limitó el aforo, la afluencia sigue siendo muy alta y el interés del público se centra, en muchos casos, en los aspectos más llamativos del yacimiento. Detrás de estas piezas hay años de investigación. Monaco lleva más de una década estudiando panes carbonizados y probando técnicas para entender cómo se elaboraban. Aun así, subraya que sus recetas son aproximaciones basadas en lo que se sabe sobre cereales, fermentación y molienda en época romana. Hasta ahora se han excavado unas 35 panaderías en Pompeya, y los trabajos continúan, especialmente en la zona noreste, donde podrían aparecer nuevos restos. Antes de la erupción, la actividad panadera era constante: se molía el grano con muelas volcánicas, se amasaba en salas anexas y se cocía en hornos a altas temperaturas, en un trabajo exigente que recaía en gran parte sobre esclavos.
Uno de los hallazgos más conocidos es el de 81 panes conservados en un horno sellado, descubiertos en 1862. Los estudios indican que el panis quadratus se elaboraba con mezclas de distintos cereales, reflejo de una cocina basada en el aprovechamiento. También se han identificado distintas formas de pan y representaciones como un fresco hallado en 2023, con pan, frutas y vino, que muestra su presencia en la vida cotidiana. Algunos de esos panes conservan incluso huellas dactilares, y las marcas en su superficie permitían dividirlos en porciones iguales. Un detalle que ilustra hasta qué punto el pan formaba parte del día a día en Pompeya.


